Zaragoza en blanco




8.2.06

A continuación

en la calle


Me acerco a casa, a la que ha sido mi casa durante un año y cuatro meses.

Camino bajo el sol, porque hoy brilla el sol, mientras me detengo en el cielo sin nubes. En los árboles raquíticos, y en sus sombras, todavía más raquíticas. Observo las farolas, las señales, los semáforos, el suelo anaranjado, los coches, las piedras que forman las fachadas... El mismo recorrido, hecho tantas veces, y que todavía me apetece contemplar.

Y me resulta hermoso.

Marcharme antes de caminar sin ver, aunque no estoy segura si sería eso posible (en mí).