Zaragoza en blanco




15.2.06

Esto no es una despedida

el hotel

Las prisas, siempre me marcho de los sitios con tanta prisa...

Pero todavía tuve tiempo este fin de semana (entre caja y caja) de fotografiar, alguno de esos rincones que quiero llevarme conmigo, para el recuerdo.

Las calles, por las que he pasado casi a diario, y me han hecho soñar...

Como el hotel abandonado, en el que siempre es verano, y me hace sentir nostalgia de lugares en los que todavía no estuve.

En fin, sin rodeos.

No sé decir adiós, así que hasta luego, nos vemos en la red, aquí y en todas partes (aunque probablemente pase un tiempo sin conexión)

Gracias a todos los que habéis compartido conmigo este lugar, siempre ha sido una alegría intuir vuestra presencia al otro lado.

He sido muy feliz en Zaragoza y como explicaba el maestro Hora a Momo, he aprendido a apreciar el tiempo con el corazón... Me considero afortunada de haber conocido esta ciudad maravillosa, a la que pienso volver muy a menudo (ajá, pensabais que os ibais a librar de mí tan fácilmente?)

Besos y Abrazos para todos y todas... A partir de ahora, me encontrareis en La Buhardilla de Chamartín.

13.2.06

La mudanza

zapatos

Trasladarse de un piso de 110 m2 a otro de 30m2 no es una tarea fácil.

Hay que desprenderse de muchas cosas.

Ropa, muebles, zapatos, películas, libros, ir repartiendo por aquí y por allá, pedazos de ti, después de haberlos elegido definitivamente como prescindibles.

Y pasan los días, y mi casa está cada vez más vacía, pero no echo nada en falta, como pensaba.

Al contrario, me siento cada vez más ligera.

Me pregunto para qué carajo querría yo todas esas cosas, si no las necesitaba.

Supongo que por su valor sentimental.

Pero tengo el corazón grande, así que ahora me resulta un tanto absurdo, eso de ir guardando mi amor por otros, en una relación de objetos, cuando sé (siento) que siempre lo llevo conmigo.

Cuando forma parte de mí.

8.2.06

A continuación

en la calle


Me acerco a casa, a la que ha sido mi casa durante un año y cuatro meses.

Camino bajo el sol, porque hoy brilla el sol, mientras me detengo en el cielo sin nubes. En los árboles raquíticos, y en sus sombras, todavía más raquíticas. Observo las farolas, las señales, los semáforos, el suelo anaranjado, los coches, las piedras que forman las fachadas... El mismo recorrido, hecho tantas veces, y que todavía me apetece contemplar.

Y me resulta hermoso.

Marcharme antes de caminar sin ver, aunque no estoy segura si sería eso posible (en mí).

4.2.06

Volando voy...

carretera

Mala pata, acatarrarme en estos últimos días, que pasamos aquí juntos.
Me quedan dos semanas, enteras (y a ti, sus weekends correspondientes).
Después nos habremos ido.
Otra vez la carretera.
Y Kiko Veneno sonando, diciendo que hace muxo caló, mientras nos morimos de frío.
Conduce cariño, mientras yo toco las palmas.
Ya me encuentro un poquito mejor, ahora que se me pasó el susto... y empiezo a tomar conciencia, poco a poco, de que esto se acaba.