Zaragoza en blanco




5.9.05

Ya me reprendo yo misma

tras el cristal

La noche anterior había llovido barro.
Partimos, sin desayunar.

Desde el interior del coche, miraba el recorrido del agua, y escuchaba la radio.
Escuchaba música, pero no recuerdo qué canción.
Y tú, sonreías, desde fuera, apuntándome con la manguera, como si fuera una pistola. Parecías olvidar que yo estaba protegida por cristales.

Fue cuando empezaste a limpiar la parte de atrás, que me fije en el cielo azul, el muro azul, y la flecha azul. Y me parecieron mentira.

Señales inequívocas, de que nuestro viaje en contra dirección, empezaba entonces.

A veces, recuerdo que no me he despedido del coche, y siento nostalgia.
Pero no quiero sentir nostalgia, por un objeto, nunca más.