Zaragoza en blanco




27.9.05

No sé decirte como fue

se hace de noche

Se hace de noche, y el aire se vuelve más denso en la ciudad.
Respiro con dificultad, mientras todavía siento la tibieza de un vaso de vino, endulzándome la garganta.
La noche, la noche esta plagada de buenos propósitos, que mueren al amanecer.
También de ideas extrañas, ideas nocturnas, que tampoco resistirán la luz día.
Y mi sensatez lo prefiere así.
Y mi locura se disuelve en los sueños, como ese terrón de azúcar, que me gusta dejar deshacer poco a poco, en el café con leche, mientras lo retengo con la punta de los dedos.