Zaragoza en blanco




9.9.05

Mejor, mejor, mejor

pasada la frontera

A veces me sorprende una segunda voz, que supongo que también será mía, acunándome cariñosa, susurrando, ya pasó, ya pasó...
Aunque cuando me quede sola, tenga la extraña sensación de ser una puerta invisible, a la que no llama nadie.
Yo sé que es mentira.
En el fondo, hoy me creo que lo sé todo, como en una de esas películas previsibles, que puede adivinarse el final, nada más empezar.
Como esas curvas que giré por primera vez, y no fueron capaces de sorprenderme.
¿Qué puedo hacer?
Disfrutarlo mientras dure, no me cabe duda.