Zaragoza en blanco




7.9.05

Buena estrella

videoclub

Estaba tan cerca de casa, y no me había dado cuenta.
El videoclub de mis sueños (y no me refiero al que tenía enfrente, del que el dueño me acabó echando a gritos, y yo terminé tirándole la tarjeta de socia por la cabeza)
Decía, el videoclub de mis sueños, girando la esquina, unos pasos hacia delante.
Donde comienza el barrio de la Magdalena.
Pequeñito, apenas tiene cuatro estanterías, pero siempre que voy encuentro algo que valga la pena. Y es lo único que quiero.

En una semana he podido ver Cachimba, Madame Broutte, La intérprete, El hundimiento... diferentes sí, pero cuando voy a devolverlas la dueña me pregunta si me han gustado, y me cuenta su opinión, y yo le cuento la mía... Tiene tantas bolsas de gusanitos en las estanterías, que a veces temo que quedemos sepultadas debajo, si me muevo más de lo necesario.

Y no está tan lejos como el Blockbuster, que tenía que andar medía hora, para regresar la mayoría de las veces con las manos vacías. Y no me pidió el contrato de alquiler, ni me mira como si fuera extraterrestre.

Todo eso, se agradece, y mucho.

No puedo estar más contenta, por fin encontré el videoclub que necesitaba