Zaragoza en blanco




24.8.05

Tomárselo con calma

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Regreso, esta vez creo que en serio.
Yo que pensaba que al final este verano no iba a ir a ninguna sitio.
Sin planear nada, todo a salido a la perfección.

Regreso, y ahora habrá que poner en marcha, todo lo que hablamos, mientras sorbíamos sopa en el japonés.
¿Para qué la sopa?
Llegamos a la conclusión, que para hacernos frenar un poco.
Para alargar el momento, cucharada a cucharada.
Para digerir mejor, comiendo despacio.

Porque el vino y la euforia, la alegría, los proyectos, actúan como un acelerador potente del tiempo, que no controlamos.
Entonces llega la sopa, y nos obliga a parar, para no quemarnos los labios.