Zaragoza en blanco




28.7.05

Elige al azar

en calma

Ayer

El puente de piedra es un buen lugar para no pensar.

El agua que trae el río, no es precisamente cristalina, y la brisa se alterna con un aire caliente y espeso que parece nacer del asfalto, pero aun así, me gusta sentir el tacto rugoso de la piedra en mis manos y ver como la ciudad se enciende, poco a poco, mientras la noche avanza, desnuda.

Hoy

Va estallar la tormenta, he recogido la ropa del tendedero lo más rápido posible y se me han caído tres pinzas... creo que estos últimos años habré perdido por lo menos cien pinzas de colores, algunas puede que todavía habiten en el tejado de uralita de mi antigua vecina, en Cornellà.

Escucho el primer trueno y abro todas las ventanas.

Se supone que es tiempo de decisiones, de balances, de comparaciones.
Pero esta tarde volveré al puente de piedra, para no pensar.