Zaragoza en blanco




19.7.05

Cuando no se puede, no se puede

aprender

Por supuesto que podría pasarme el resto de mi vida escuchando Guilty, con ese sonido a disco viejo que me quema bajo los párpados.
Siguiendo el ritmo con los pies.

También podría quedarme contemplando algunas calles, para siempre.
Al menos las que han conseguido enamorarme.

Si alguna vez tuve una vocación, sin duda fue la de eternizar.
Y lo peor no es que sea imposible, es que no se me pasa con los años.