Zaragoza en blanco




31.7.05

De viaje

Casa natal

Ultimamente las cosas suceden, sin que tengamos tiempo a preguntarnos como.
Suceden, se nos plantan delante, así, preparadas y listas para comenzar.
A veces las descubro yo, otras tú eres el que se da cuenta.
Y todo resulta tan fácil, como esos sorteos de colegio, en los que sólo hay que sacar una papeleta de una bolsa, para conseguir el regalo deseado.
Eso, y confiar en la intensidad, de lo que deseamos.

Así, nos dio por acercarnos a Fuendetodos, una día cualquiera del pasado invierno, en que prácticamente pudimos disfrutarlo solos.

Así, apareció en nuestra puerta, hace ya más de cuatro años, una perra negra, con ojos marrones, que siempre me recuerda al perro de Goya, cuando nos pide comida.
Ese siempre ha sido uno de mis cuadros favoritos.

Así, mañana guardamos en una mochila, tres faldas y tres pantalones, seis camisetas, una colchoneta, mis bragas, tus calzoncillos, y una bombona de esas azules, para preparar café mientras amanece.
También unas cuantas botellas de agua, la tienda, la comida de la mona, y un mapa que hemos impreso antes de desayunar.
De casa a la carretera, y de la carretera a Arès, a escuchar hablar a los franceses, aprovechando que este año entiendo lo que dicen, y me sigue pareciendo cosa de magia.

La playa, el océano, las dunas, y muy cerca estará Burdeos por descubrir.
La casa testigo de la vida.
La casa testigo de la muerte.
La buscaría por internet, pero prefiero no verla hasta llegar allí.
Tiene que ser tan diferente, y las sensaciones, esas también lo serán.

Las vacaciones empezaron el viernes, bailando en el Crápula hasta el amanecer.
Antes estuvimos en otros bares, hablando sin parar, brindando cada dos minutos, para celebrar todo lo que se nos pasaba por la cabeza.
Entonces te conté un sueño, que había tenido, y qué de algún modo tu ya adivinaste.
De esos que se escriben en las servilletas, para no olvidar al dormir de nuevo.

Un hombre enjaulado,
escribe para no dejar de soñar.
Lo hace inconscientemente,
movido por el alivio que le proporciona.
Porque el hombre no sabe,
que con cada palabra que traza,
con cada frase, con cada idea,
que expresa en su cuaderno,
cuadriculado,
un barrote de su jaula
se desvanece para siempre.
Quizá un día, levantando la vista
de esos papeles, para mirar al cielo,
descubra que su temida cárcel,
hace tiempo que dejó de existir.

28.7.05

Elige al azar

en calma

Ayer

El puente de piedra es un buen lugar para no pensar.

El agua que trae el río, no es precisamente cristalina, y la brisa se alterna con un aire caliente y espeso que parece nacer del asfalto, pero aun así, me gusta sentir el tacto rugoso de la piedra en mis manos y ver como la ciudad se enciende, poco a poco, mientras la noche avanza, desnuda.

Hoy

Va estallar la tormenta, he recogido la ropa del tendedero lo más rápido posible y se me han caído tres pinzas... creo que estos últimos años habré perdido por lo menos cien pinzas de colores, algunas puede que todavía habiten en el tejado de uralita de mi antigua vecina, en Cornellà.

Escucho el primer trueno y abro todas las ventanas.

Se supone que es tiempo de decisiones, de balances, de comparaciones.
Pero esta tarde volveré al puente de piedra, para no pensar.

25.7.05

Montaña rusa

tarde

Aunque hay quien dice lo contrario,
yo sé que el cielo, no es el mismo en todas partes.

Lo siento, en cada atardecer que se deshace, en mis ojos.
En las nubes oscuras de mi ambigüedad.

O en las huellas difusas que dejan los aviones.
Que a veces, consiguen partirme en dos.

21.7.05

La fuente

igual

Le hice una foto a la plaza y entonces me di cuenta, no antes.
La fuente, que estaba plantada en medio de una circunferencia perfecta, la había soñado repetidamente durante gran parte de mi infancia.
La recordaba idéntica, el tamaño, la forma, el color.
Entonces me pareció que la luz también era la misma.

Pero en mi sueño, no estaba en los Pirineos, sino en México.
No sabría explicar por qué, ya que nunca estuve antes allí, pero yo estaba segura al despertar y así se lo contaba a mis amigas; Anoche volví a soñar con México.

Mi profesora de francés nos explicó el otro día que las semi-vocales que ellos utilizan, proceden de la lengua de los faraones egipcios. Me pareció realmente sorprendente.

Me imagino múltiples conexiones, inalcanzables...

Este fin de semana volveré a Laruns.
Oficialmente para escapar del calor.

Sin embargo, un enigma me espera, en silencio.

19.7.05

Cuando no se puede, no se puede

aprender

Por supuesto que podría pasarme el resto de mi vida escuchando Guilty, con ese sonido a disco viejo que me quema bajo los párpados.
Siguiendo el ritmo con los pies.

También podría quedarme contemplando algunas calles, para siempre.
Al menos las que han conseguido enamorarme.

Si alguna vez tuve una vocación, sin duda fue la de eternizar.
Y lo peor no es que sea imposible, es que no se me pasa con los años.

18.7.05

Exposición

en tus ojos

El próximo jueves 21 de julio, Confesiones de Margot presenta:

¿No nos hemos visto antes?

El eterno femenino

En la sala Azul Rock Café (C/ Pizarro) a las 20.30h

Y como ellos han sido tan majos de invitarme a participar, yo también quiero invitar a todo el que le apetezca venir, pues porque me hace ilusión, y esas cosas...

Me gustaría poder expresarlo mejor, pero creo que el calor me fundió las neuronas.

15.7.05

Oggi è un giorno di sole...

un rayo de sol

Hoy estoy especialmente contenta porque mañana voy a ver a una gran amiga, que hace mucho que echo de menos.

También quería pediros un favor

¿Alguien me puede recomendar una piscina por el centro? porque con estas temperaturas no creo que podamos irnos de paseo, por lo menos hasta bien entrada la noche.

Y una cosa más

¿Sabéis si se pierden las lentillas al bucear? Es que nunca me acuerdo de preguntarlo en la óptica.

13.7.05

Mi auténtico despertador

por los adoquines

Creo que ya lo he comentado antes, pero últimamente me levanto muy temprano.
Y es que yo no soy de esas personas sacrificadas, que prefieren sufrir en silencio, soy la típica pesada que se pasa el día contando lo temprano que se levanta, lo cansada que está o las agujetas que tiene.
Bueno, quizá todo el día no, exagerada también soy un rato.

Me levanto a las seis y escribo.
Me parece la mejor hora, porque estoy medio dormida, y tengo la sensación de que todavía no se me han contaminado las ideas. Esas que normalmente me asaltan de noche, cuando no tengo ganas de levantarme para anotarlas.

Después exprimo unas cuantas naranjas, y me bebo el zumo.
Me ducho, tomo el resto del desayuno, y salgo a la calle estrenando cada mañana un tropiezo distinto. Hoy tocó el bordillo de la calle Mayor.

Camino y camino, sin enterarme apenas de lo que me rodea, hasta que llego a la Plaza de los Sitios.

En esa Plaza, de lunes a viernes, todas las mañanas yo me despierto.

El sol ya es intenso, pero todavía no molesta, y todo está cubierto de claros y sombras, de flores diminutas que se esparcen por el suelo, de hojas que bailan, de surtidores de agua, que no paran de dar vueltas...

Es como si de repente tomara conciencia de todo, de todos mis sentidos.

El agradable olor a hierba mojada me lo confirma.

A partir de ahí, todos los detalles, los bancos, los perros, los edificios, las farolas, todos me llaman.

No se me escapa nada.

Cada vez que cruzo la Plaza de los Sitios, me sorprendo como el primer día.

11.7.05

Visiones

pirineos

No puedo evitar la sensación,
de haber caído dentro de una postal.
Irreal, perfecta, irreal.

Todo está en calma, dentro y fuera.

El aire gélido, en pleno julio.

De espaldas a la frontera,
trazando planes, de nuevo.

Yo ya he estado aquí antes,
en tus sueños.

7.7.05

En tus calles

naranja

Desde que empezó el verano,
todas las noches me pregunto,
si habrá algún remedio fiable
para no olvidar los colores,
del atardecer.

6.7.05

Je suis trés fatigué

mi pupitre

Estos últimos días paso más horas en el instituto francés que en ninguna otra parte. Este curso intensivo está resultando tan intenso, que cuando salgo de clase hasta me cuesta unos minutos situarme, para volver a hablar en castellano.

Cuando llego a casa ¡Qué poquitas horas me quedan! Y siempre quiero hacer tantas cosas...

Sólo es un mes, me digo entonces, que pasará volando, tic-tac, tic-tac...

Para cuando termine, ya seré medio francesa, por lo menos.

4.7.05

Me desvelé

insomnio

Ya me había quitado las lentillas para ir a dormir.
En realidad ya estaba en la cama, dormida.
Los vecinos se han puesto a discutir, y me he despertado con uno de sus gritos.
Si pudiera dormir con las ventanas cerradas, pero el calor es asfixiante.
Cuando por fin se han callado, ya había perdido el sueño.

Me he levantado a escribir un rato, aunque las letras bailan en el monitor.
Me da pereza volver a ponerme las lentillas.
Las gafas están en la mesilla de noche, y también me da pereza levantarme a buscarlas.

Escribo y las letras bailan.
Y parece que en esta habitación corre un poquito más de aire.

Siempre pasa alguien cantando por esta calle, de madrugada.

2.7.05

Hoy agujetas

anoche

La última vez que vi a Loquillo en un concierto yo tenía 14 años.
Entonces él vestía de cuero, ayer era un hombre con traje.

Siempre que voy a un concierto, me pasa lo mismo, da igual donde me sitúe, el más alto del local, se me va a plantar delante.
El de ayer era tan alto, que ni dando saltitos conseguía ver nada.
Loquillo cantaba y yo quería verlo, pero no había forma, sólo lo lograba cuando se movía un poco por el escenario.

Su voz me hacía sentir, de algún modo, adolescente.
Era una sensación tan agradable.
Y yo deseaba, con todas mis fuerzas, que el tipo insolidario se cambiara de sitio.
Entre saltos, cervezas, gritos, yo formulaba mi deseo, una vez, y otra.


No conseguí que se cambiara, pero pasó algo todavía mejor.
Loquillo bajó del escenario, y se puso a cantar entre el público.

Siguió avanzando despacio, la gente dejándole paso, y se paró justo a dos palmos de mí.
Cantó media canción así, tan cerca, tan grande, tan impresionante.
Sentí la tentación de acariciarle el brazo, pero me contuve.
Sólo me quedé mirándolo, con cara de boba, mientras consideraba seriamente la posibilidad de tener alguna especie de poderes mágicos, que desconozco...