Zaragoza en blanco




23.6.05

Últimamente pasan cosas raras

en la calle

Anoche, me pareció ver a alguien asomado en la torre de la Magdalena, pero al volver a levantar la vista, ya no estaba.
Quedaba la luz, la misma luz que parpadea en lo alto, todas las noches.
Sola.

Esta mañana, en el barrio del tubo, entre las dunas de serrín, un hombre dormía apoyado en la puerta de un bar. Cómo si fuera una botella olvidada más, descalzo, con el pelo negro y rizado, como un estropajo.
Al pasar a su lado ha susurrado mi nombre, Teresa...
Y no he vuelto a mirar atrás, por miedo a no encontrarlo.