Zaragoza en blanco




28.6.05

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esperar

El humo de los autobuses, el ruido de los motores, el calor sofocante.
Un continuo ajetreo, en mi corazón, en la calle.
En el aire, ya se respiraba la tormenta.
Aunque todavía no podían verse las nubes.

Semáforos, pasos, mordiscos.

Hoy espero otra vez la lluvia