Zaragoza en blanco




19.5.05

Tarazona

llovió

Llovió intensamente, durante unos cinco minutos.
El toldo tenía el tamaño justo para resguardarnos, y salpicarnos los dedos al alargar la mano.
Una mujer pasó corriendo. La calle vacía, de pronto.
Después el sol, y el olor a lluvia, en los ojos, en el cielo, en el asfalto mojado.
Las fachadas de los edificios me recordaron a Lucca.
La tarde de domingo, se secaba despacio, como la ropa tendida.
La sensación de haber estado allí antes, tan intensa, todavía me acompaña.