Zaragoza en blanco




26.5.05

Hablar con la pared

palabras

Me lo explicó un compañero de clase, aunque la verdad no me lo dejó muy claro. Me dijo que habían tres arcos, y que en uno de ellos, se podía oír perfectamente lo que se hablaba de una punta a otra, aunque fuera en voz baja.
Llegamos, y en lugar de tres arcos, encontramos un arco grande, y tres pequeños con forma rectangular.
Probamos primero en uno de los cuadrados, nada, sólo funcionaba a gritos.
Después en el segundo, tampoco.
¿No será en el grande?
Probemos
Y entonces sucedió la magia, me acerqué a la pared y escuché tu voz en un susurro, como si naciera de un ladrillo.
No pude evitar una carcajada, y buscarte desconfiada detrás del muro.
Me asomé al otro lado, y tu seguías enfrente.
Sé que lo que sucede en ese arco tiene una explicación lógica, razonable, pero por más que lo intento no consigo entenderla, y lo prefiero así.
De las tonterías pasamos a las confidencias, hasta que una pareja se acercó para probar el mismo efecto.
Desde la terraza nos estaban mirando, pero no nos habíamos dado cuenta.
A veces sucede, que nos olvidamos de todo y nos quedamos solos en el mundo.