Zaragoza en blanco




7.5.05

Al día siguiente

mañana un desierto

Despertar con la cabeza llena de humo, dando vueltas.
Volver a dormir, dormir, dormir, con la esperanza de no estar así, más tarde.
Abrir los ojos, mejor, mucho mejor, y preparar un zumo con diez naranjas.
Inventar una canción, como cuando era niña, y cantaba para no sentirme sola.
Escuchar Eva Cassidy, ver fotos, dejar el tiempo pasar, plácidamente.
Encargar una pizza en El Mirador, una pizza Reina.
Ver Misterioso Asesinato en Manhattan, reír, a carcajadas. Dormirme a la mitad.
Regresar de la siesta con la melodía cálida de una trompeta, que el vecino misterioso del patio regala.
Levantar la persiana y descubrir que el sol entra en casa, con la intensidad del agosto.
Cerrar los ojos, sentir la música, el calor. Soñar despierta.

Mañana un desierto.