Zaragoza en blanco




23.4.05

Que no se puede comprender

nube inmensa

Pequeña, hoy me siento pequeña.
Mi primer Sant Jordi sin rosa, se llama San Jorge, y saldré a pasear, porque me gusta hacerlo en los días festivos.
Curiosamente, antes no soportaba las multitudes, y ahora me atraen, con la fuerza de un abrazo deseado. Estaré entre un montón de gente, que mirarán libros, que comprarán libros, sabiendo que no los van a leer. Regalarán libros a alguien que tampoco los leerá, y también sabiéndolo de antemano. Sabiéndolo todo, ocultándolo todo.
Y yo no quiero libros hoy, sólo quiero dejar de sentirme pequeña, y rodearme de seres altos, bajitos, obesos, albinos, niñas, ancianos, brazos, bolsos, zapatos, voces, manos, palabras... palabras flotando descontroladas por todas partes. El ruido de los móviles, las ruedas de un carrito, el jadeo de un perro, todos bien apretados, juntitos, compartiendo el mismo espacio.
Debe ser la necesidad de compartir, tiene que ser eso.
Eso o una especie de truco, para dejar de mirar el cielo.
Aunque pensándolo mejor, quizá aquí no sea así, a lo mejor ahora salgo, y descubro que no hay nadie.