Zaragoza en blanco




14.4.05

Piratas

su bandera

Se dice de ellos que son personas crueles, despiadadas.
Yo nunca he podido evitar tenerles cierta simpatía, a los piratas y a las personas mezquinas.
No importa lo mal que lleguen a comportarse, a veces me basta un guiño, una sonrisa, una palabra amable para olvidar. Otras es suficiente un atisbo, sutil, diminuto, de sensibilidad para esforzarme en comprender, y si no comprendo, inventar, los motivos de su crueldad.
Y es que a veces, los piratas, los malos de la película, los que te causan la llaga, para después hurgar en ella, se me antojan los seres más débiles, frágiles, y desvalidos de la tierra.
No sé si será instinto maternal, de protección, empatía, o el tener un alma bandolera, que todo lo perdona, con la esperanza de que también, cuando llegue el momento (que siempre llega) todo me sea perdonado.