Zaragoza en blanco




22.4.05

Milanos

la primavera

El parque, al lado del río, se ha llenado de milanos.
Los miro a contraluz, meciéndose despacio en todas las direcciones, mientras un diálogo de Amarcord me martillea el craneo, incesante, durante todo el paseo.
Ya llega la primavera, eso debe ser, eso decían en la película, cuando aparecen los milanos, que revolotean, revolotean, revolotean y vagan, vagan, ¡Vagaaaaaan!
Esa voz de doblaje, antigua, la he escuchado tantas veces que se reproduce a la perfección en mi memoria.
Intento pensar en otra cosa, pero soy incapaz.
La primavera, los milanos flotando a mi alrededor.
La sensación total de calma, en la repetición de una frase ajena, que acalla por fin mi mente.
Mi mente, mi cabeza, esa lavadora que siempre está en marcha, vueltas y más vueltas, siempre inquietándome.