Zaragoza en blanco




11.3.05

No se fue para siempre

tranquila

Solo cuando voy a estar fuera, como este fin de semana, tomo conciencia de la seguridad que me transmite Zaragoza. Me siento protegida en sus calles, y me acurruco en ellas, en silencio, sin querer desprenderme.
Me apego a la ciudad, como a tantas otras sensaciones buenas, y ya estoy deseando volver, cuando todavía no me he ido.
Todo esto me sorprende, me sorprende mucho.
Creo que me pasé media vida huyendo de mi presente, siempre queriendo estar en el lugar contrario al que me encontraba.
Ahora no es así, quizá por qué cambié yo, quizá por qué cambiaron mis temores.