Zaragoza en blanco




16.2.05

Percepciones

tic tac

No pasa el tiempo en la oficina de correos, si miro al techo la sensación es de que hace ya mucho que se detuvo. Más de veinte números por delante, y la gente sigue entrando, no sé bien donde ponerme, con las bolsas de la compra, los libros de francés, el abrigo, el sobre... y noto que alguien me está mirando. Intento localizar quién es, pero no puedo, me cambio de sitio, y la mirada sigue pesando.
Estoy cada vez más nerviosa, sigo al reloj, espero, mi pie se balancea, arriba y abajo. Quería darle un beso a la carta antes de enviarla, pero no me atrevo, cierro los ojos un instante y se lo doy con el pensamiento, mientras la aprieto un poquito más fuerte.
Por fin llega mi turno, pago, guardo las monedas, me muevo con la torpeza de un pato, salir, quiero salir, por fin en la calle.
Paseo Independencia, camino deprisa, el viento me empuja en todas las direcciones, respiro muy hondo, y empiezo a sentirme cada vez mejor, la música me acompaña, la tensión desaparece, sonrío, cada vez más lejos, aunque todavía siento algo latiendo en mi cuello, y bombea a un ritmo que no es el mío.