Zaragoza en blanco




3.2.05

Mi Teatro

mírame

Los ojos de Eusebio Poncela lo abarcan todo. Macbeth agoniza y me dan ganas de subir al escenario para agarrar su mano, muy fuerte, esa mano que tiembla en el aire, como temblaba mi conciencia apenas hace unos minutos.
Antepones el no me atrevo, al quiero, gritaba ella. Y sigue gritando, aquí, mientras escribo esto.