Zaragoza en blanco




1.2.05

Hace algún tiempo escribí...

el Ebro

La mujer de agua cambia de color a cada paso. Está formada por lágrimas, sudor, saliva, rocío y lluvia. Cuando hace mucho frío no tiembla pero cuando sopla el viento se le ensanchan las caderas. Tiene algas en el pelo y arena en el ombligo.
La mujer de agua siente nostalgia al ver los ríos. Sabe que debe volver al mar, aunque no se atreve.
Prefiere seguir siendo la mujer de agua sobre un desierto de asfalto.