Zaragoza en blanco




2.2.05

Ellos dicen

silueta

En clase me llaman la catalana, curioso, en Cataluña era más bien una mezcla, un poquito como allí se dice "xarnega", pero aquí no, aquí soy la catalana, y me hace gracia. Yo les digo que ahora soy maña, que ya me empadroné en el ayuntamiento, pero nada, ni caso, catalana por aquí, catalana por allí, y yo, que me siento de todas partes, o de ningún sitio, depende del día, me río con ganas, con sus bromas y sus imitaciones de acento, que tampoco tengo.
Porque en clase me hacen reír, todos los días. Mientras el profesor explica cosas que a veces no entiendo y se me enrojecen los ojos de tanto mirar la pantalla del ordenador. Todas las tardes, me esfuerzo o me aburro, me asusto, memorizo, aprendo, olvido, me equivoco, todas las tardes cometo errores, y algunas me saturo, como las carreteras en verano. Necesito aire, oxígeno, necesito deshacer el nudo que tengo en la cabeza.
Entonces salgo a la calle, para disfrutar de mi oasis particular, esa silueta recortada a lo lejos, que me transporta a otros momentos, otros lugares... atardeceres que me gusta acumular en mis retinas.
Inevitable perder un suspiro, y con él desprenderme de todas las tensiones, los miedos, las dudas, del ¿qué hago yo aquí? Catalana me llaman, pero entonces siento, realmente, que mi única patria es la belleza.