Zaragoza en blanco




25.2.05

Dispersión

fueradentro

Echo de menos la calle estos días, no tengo tiempo de pasear, pero la calle me llama, desde las ventanas, los bares, las plazas, los edificios de colores, me pide que pare, pero yo camino deprisa, rápido, a todas partes, y miro, sí, pero no contemplo, como me gusta y le gusta.
Es lo que pasa cuando tengo prisa, que me disperso, una vida dentro, otra fuera, la que imagino que me pierdo, y la que tengo agarrada en pleno entre estas cuatro paredes.
Y mientras yo me sumerjo en el eterno despiste, siguen pasando cosas, como la nieve, que me detienen, que me obligan a abrir bien los ojos, a sentir y sentirme, aunque solo sea unos instantes.
Hoy, fuera, en la esquina de esta manzana, la gente se apelotona alrededor de una hormigonera volcada. Dentro, en el comedor de mi casa, el tronco de brasil me regala una flor, nueva, desconocida, que inunda mis sentidos con su olor a jazmín.