Zaragoza en blanco




21.2.05

Despedida

un largo pasillo

El pasillo está frío a las seis de la mañana, quizá es un poco más tarde, aunque todo sigue oscuro. El calor de los abrazos no es suficiente, son abrazos de despedida.
La estación de autobuses fue mi primera imagen de Zaragoza, durante años, lo único que conocía de la ciudad. Un paro de quince minutos en el camino a Madrid, una terminal sucia y amarillenta, helada en invierno y asfixiante en verano.
Aún así, he vivido en ella momentos realmente felices, en los viajes, en los encuentros con los seres queridos, cuantas sonrisas flotando en la estación, esperas, recuerdos...
Parece que estoy siempre allí, los ojos acuosos, agitando la mano en el aire, mientras un autocar se marcha