Zaragoza en blanco




10.2.05

Aquí o allá

angelitos

Personas que me cruzo un día, otro, personas que recuerdo, sin saber quien son.
La mujer de las palomas, la violinista de la calle Alfonso, el marinero sin mar, el hombre del vino y la ensalada, el rockero que silba a todo pulmón, el trompetista del paseo Independencia, el hombre gigante que espera en la puerta del supermercado...
La mayoría de las veces sus caras son las únicas que reconozco al pasear, me hacen compañía. En ocasiones me sonríen, o yo les sonrío, en ocasiones no me ven, o no los veo.
Lo que de verdad me gusta, es imaginar que son ángeles.
Los ángeles de esta ciudad.
Imagino que cuidan de mí, cuando yo no sé hacerlo.
Que se desprenden de sus alas para abrigar mi nuca, por todos esos días en que olvido la bufanda.