Zaragoza en blanco




14.1.05

Sustancia

la mona

El carnicero del mercado de San Vicente de Paul siempre me regala los huesos para el caldo, y eso que yo carne compro más bien poca, un día dos filetes, la próxima quizá unas costillitas, visitas muy esporádicas.
Hoy me dio tres de cerdo y uno de ternera ¡pero que hueso de ternera! Sé de una que va a dar un salto de alegría cuando lo vea, porque después de la olla, ella es la que se dedica a hacer figuras de marfil con las rodillas de las vacas.
Mi compañera de calle, que está tan encantada con Zaragoza como yo, o más. Sobretodo con el Parque Grande, o bueno, con cualquier parque en el que pueda correr un poco y robar unas cuantas piñas.
Esta mañana nos hemos dado un buen paseo, como hacía tiempo. Camina pegada a mí, con aires de pantera y cuando pasamos por algún sitio desconocido, nuevo, agacha la cabeza, me mira, y sonríe con los ojos.
A las dos nos gusta sentirnos un poco exploradoras.