Zaragoza en blanco




30.1.05

San Valero

La calle es una fiesta

Instrucciones para disfrutar de un día festivo:
(o cómo aprovechar que te olvidaste de hacer la compra, no tienes nada en casa y todo está cerrado, así que mejor pasar todo el día en la calle).


- Tomar un buen desayuno, compartido.
- Pasear en la ribera del Ebro, con el cierzo de cara, respirando hondo para recuperar la sensación placentera de estar buceando.
- Visitar la exposición La seducción de París, descubrir que el museo Camón Aznar es un lugar precioso, y planificar mentalmente millones de repetidas visitas.
Sorprenderme con los ojos marrones de un niño que no puede parar de mirar el perro andaluz. Escuchar el tango y descubrir pinturas y pintores.
- Perseguir la banda sonora de Amelie por la calle hasta caer en una fiesta infantil, bajo un cielo de pelotas de colores, donde no me dan roscón porque tengo más de doce años.
- Pasear, de nuevo, y descubrir que la violinista de la calle Alfonso odia las fotos, pedirle disculpas, borrar la imagen, y seguir andando para encontrar mucha más música en todas partes.
- Tomar una cañita primero y un penalti después, y unas anchoas con cazalla, que aunque suene raro, están buenísimas.
- Comer en la barra de un bar, donde a alguien le suena mi cara, porque casualidades de la vida, vive en la calle donde yo vivía, cuando vivía en Cornellà. Llegar a la conclusión de que el mundo es muy muy pequeño y que esté donde esté siempre me encontraré gente de Cornellà (y yo feliz).
- Iniciar un misterio alrededor de un hombre, aparentemente francés, con el que he coincidido en dos restaurantes y siempre pide una botella de vino y una ensalada. Come sólo entre el bullicio, tan ajeno a todo que parece realmente un holograma. Es muy elegante.
- Discutir antes de ir al cine, y no ir al cine.
- Reconciliarme, reconciliarnos, y salir a pasear de nuevo.
- Cenar en el club náutico, viendo el agua bajar a toda prisa. Probar el bogavante con arroz y descubrir que me gusta más el arroz que el bogavante. Un sabor nuevo. Subir al bar de arriba, y huir corriendo después de ver el panorama.
- Seguir corriendo hasta la plaza del Pilar, y recorrerla sin gente, solo viento, piedra, y sensaciones.
- Y empezar la noche, olvidándolo todo.