Zaragoza en blanco




29.12.04

Necesidad

Sopla el cierzo, para llevárselo todo, todo lo malo, que a veces se empeña en ocuparme la mente, sin dejarme ver. Sopla el cierzo, con furia, con fuerza, y me deja temblando, con mi mirada nueva, deseando momentos que están por venir.
El cierzo me recuerda, a esas mañanas de resaca imposible en la Costa Brava, llegando a la playa, cuando no podía esperar más y me tiraba al agua deprisa, de golpe, impaciente por sumergirme del todo y sentir todo el frío del mediterráneo clavándose en mis sienes. Y el dolor se iba, desaparecía, todo era calma.
Si, de algún modo, el cierzo me recuerda al mar.