Zaragoza en blanco




15.12.04

Ma che ignoranti !

Es la primera frase que me viene a la mente, cuando descubro personajes célebres, de esos que es casi un sacrilegio no conocer, y me quedo maravillada con su obra, y me doy cuenta que no se nada de nada, ni de escultura, ni de pintura, ni de historia, y se me encienden las mejillas por dentro y pienso, a gritos, ma che ingnoranti! Suerte que me queda la capacidad de disfrute, aunque sea tardía, y que la vida me planta las cosas delante, sin buscarlas, compensando un poco mi ignorancia con la siempre bondadosa casualidad.
Eso me pasó al conocer la obra de Pablo Gargallo, tan sensual, tan cálida, tan impresionante, vista desde todos los ángulos, esculturas, para admirar. Eso me emociona, me emociona siempre, cuando al mirar algo sientes cosquilleos por todo el cuerpo y el tiempo no existe, no ha existido nunca.
Y cuando salgo a la calle, todavía envuelta en el pequeño éxtasis que producen las cosas bellas, pienso de nuevo, ma che ingnoranti! Y ni yo misma me lo creo.