Zaragoza en blanco




9.12.04

Insomnio

la nuit

Son las tres de la mañana, me cansé de dar vueltas. Las nubes tiñen de rojo intenso el cielo que puedo ver desde mi habitación, el cielo del patio interior, de paredes blancas, ropa tendida y enormes chimeneas. En cambio desde el otro lado del piso, desde la ventana grande de simbólico balcón, el cielo es naranja, porque así lo han decidido las farolas de la calle. Rojo, naranja, el blanco de la pantalla, de las paredes, de la luna que no alcanzo a ver. En esta noche, parece que no queda lugar para un poquito de oscuridad.