Zaragoza en blanco




29.12.04

Necesidad

Sopla el cierzo, para llevárselo todo, todo lo malo, que a veces se empeña en ocuparme la mente, sin dejarme ver. Sopla el cierzo, con furia, con fuerza, y me deja temblando, con mi mirada nueva, deseando momentos que están por venir.
El cierzo me recuerda, a esas mañanas de resaca imposible en la Costa Brava, llegando a la playa, cuando no podía esperar más y me tiraba al agua deprisa, de golpe, impaciente por sumergirme del todo y sentir todo el frío del mediterráneo clavándose en mis sienes. Y el dolor se iba, desaparecía, todo era calma.
Si, de algún modo, el cierzo me recuerda al mar.

28.12.04

Calles invisibles

Estoy cansada, muy cansada, hoy no paseo por Zaragoza, me arrastro. Hoy por primera vez, camino con desgana, no veo, solo quiero llegar, a casa. Cuantas veces no me habré repetido que para todo hay una primera vez, para algunas cosas la espero, para otras prefiero que no llegue. Hoy no había Zaragoza, hoy había un pie, luego el otro, un paso, otro, tic, tac, queriendo volver deprisa, andando despacio.
Ha comenzado a llover, muy poco, lluvia leve, gotas finas, y he llegado a la plaza de los Sitios, allí, cuando está mojado, el suelo brilla como el charol. Y me gusta, es lo único que he visto, lo único que he sentido en toda la mañana, después he levantado la cabeza para mojarme la cara, la he vuelto a agachar y he seguido, tic, tac, un pie, el otro...

23.12.04

Encuentros

luces en la calle

Mi primeras Navidades en Zaragoza y me voy a Barcelona. Pero solo por unos días, pienso acabar el año y empezarlo aquí, rodeada de mis amigos (que suerte que vienen) y de la ciudad que me ve despertar todas las mañanas. Me alegra poder volver y contar lo mucho que me gusta Zaragoza, lo bien que me siento, todas las cosas que he descubierto.
Me alegra poder volver, me gusta, volver, para eso hay que irse primero.
Aunque ya casi diría que en este caso siento que voy a ir a Barcelona, y volver, volver volveré a Zaragoza el día 27, regresaré a casa.

21.12.04

Hablan

moncayo

Seguí el consejo de nacho y me puse a escuchar. Escuché de nuevo el viento, esta vez soplando con más fuerza, a mi espalda. Escuché también el agua, al caer deprisa, leve, gotitas, una tras otra. Escuché por primera vez el crujir de los árboles, que nacen y mueren al lado del río, árboles tan inclinados que pueden besar el suelo. Me contaron secretos que no sabría como repetir, me llenaron las manos de un lenguaje nuevo.

17.12.04

¡¡¡¡¡¡¡ Muchas felicidades !!!!!!!

agua!

Ayer, mientras me bebía un vinito en la Plaza del Pilar, rodeada de gente, de ir y venir, de caras alegres, de las luces de neón del ayuntamiento, y del frío cortante que también quiso estar. Mientras pasaba todo eso, y caminaba hacía algún bar de tapas en el que quedara algo de espacio, me sentí afortunada. Todavía no sé donde me encontraré en el 2008, pero que suerte estar aquí, ahora y poder vivir este momento. Zaragoza me da tanto, que menos que desearle lo mejor.
Y que nadie se pierda el post de Susana, que ella si que se explica de maravilla.

16.12.04

Expo Zaragoza 2008

casi 100 años

El día de hoy, en el que se decidirá (como no en París) si habrá o no Expo, me ha pillado infraganti, ese día, que cuando llegué a esta ciudad por primera vez, me parecía tan lejano, ya está aquí, y yo pensaba, ya me informaré, ya lo miraré, pues nada, que voy tarde, como siempre, pero ahora empiezo. Por si alguien más está como yo que haga clic aquí.
Parece que este va a ser un gran día para Zaragoza, yo de momento no lo sé, me gustaría conocer la opinión de los Zaragozanos primero y no he tenido oportunidad, quizá esta noche, si finalmente hay celebración, pueda oír las primeras voces.

15.12.04

Ma che ignoranti !

Es la primera frase que me viene a la mente, cuando descubro personajes célebres, de esos que es casi un sacrilegio no conocer, y me quedo maravillada con su obra, y me doy cuenta que no se nada de nada, ni de escultura, ni de pintura, ni de historia, y se me encienden las mejillas por dentro y pienso, a gritos, ma che ingnoranti! Suerte que me queda la capacidad de disfrute, aunque sea tardía, y que la vida me planta las cosas delante, sin buscarlas, compensando un poco mi ignorancia con la siempre bondadosa casualidad.
Eso me pasó al conocer la obra de Pablo Gargallo, tan sensual, tan cálida, tan impresionante, vista desde todos los ángulos, esculturas, para admirar. Eso me emociona, me emociona siempre, cuando al mirar algo sientes cosquilleos por todo el cuerpo y el tiempo no existe, no ha existido nunca.
Y cuando salgo a la calle, todavía envuelta en el pequeño éxtasis que producen las cosas bellas, pienso de nuevo, ma che ingnoranti! Y ni yo misma me lo creo.

14.12.04

De todo lo bueno que la tierra me da...

moncayo

Mis pasos, mi mirada, nacieron orientados al mar, un mar que estaba ahí, y que muchas veces ni me molestaba en contemplar, solo tenía que caminar un poco más, ir más abajo, todas las calles hacían bajada, pero no lo hacía, sentirlo cerca, nada más, ya era suficiente.
El mar estaba y está presente en mi vida, como mi parte inconsciente, como todas las cosas que no me requieren esfuerzo, que son intuitivas.
La tierra en cambio, siempre ha estado lejos, y me refiero a la tierra que se puede tocar, coger a puñados, no al asfalto de las ciudades. No lo entiendo, al pasear por el bosque, puedo sentir cada árbol, cada hoja mojada, pegada al camino, el agua helada del río, todo lo siento, lo siento parte de mí y me reconforta, me reconcilia, pero es tan efímero, no perdura, las sensaciones se desvanecen a las pocas horas. Olvido, olvido con mucha facilidad, si olvido, no necesito.
Hablo en presente, pero no es justo, porque creo que me he enamorado de una montaña, han pasado dos días y sueño con ella, y tengo ganas de volver, y si, la necesito, y le hablo a escondidas, mientras miro sus fotos una vez, y otra.
Quizá ahora que estoy lejos del mar, quizá llegó el momento de abrazar la tierra.
Quizá cuando aprenda a abrazar la tierra, no pase un día más en Barcelona sin visitar la playa.

12.12.04

Sensaciones

puente de piedra

Las noches de niebla son nuevas para mí, ayer viví mi segunda noche de niebla. Desapareció todo, las torres del Pilar, el puente de arcos verdes, los edificios de la orilla de enfrente, incluso algunos tramos de río. Para los que estaban lejos yo también desaparecí, pero no era lo mismo, no podían echarme en falta, antes también desconocían de mi existencia.
Me resulta hermosa, la niebla, suaviza la luz de las farolas y al cielo le da una claridad nueva, la noche es menos noche, y dan ganas de salir a explorar, bucear en esa inmensa nube, cortarla a cada paso, sorprenderse, escuchar a alguien detrás diciendo, mira, mira, tampoco se ve la cúpula de la Seo. Escuchar, sentir.
Presentir y no ver.

10.12.04

Espejismos

Sé que a veces veo cosas que los que están a mi alrededor no ven, por ejemplo, de niña, la multitud de fantasmas, dráculas y hombres lobo que aparecían en mi cuarto con solo apagar la luz, las calaveras parlantes que formaban las manchas del suelo, o un duende que se me apareció en el bosque hace solo un par de años (sorprendente que me creyó todo el mundo, ahí empecé a plantearme si no me tomaban un poquito por loca). También me pasa con cosas más cotidianas, personas que me recuerdan a otras, ciudades que me recuerdan a otras, playas que me parecen desiertos, estar en un lugar y sentirme realmente en otro, sentir la energía, la luz, el color de otro, hasta el punto de confundirme y no saber realmente donde me encuentro. En Zaragoza me pasa algo parecido, cosa del mobiliario urbano, me explicaron el otro día, que es europeo, y podría ser que por eso, en un barrio me siento en París, en el otro en Roma o en Madrid, y así voy y vuelvo, de ciudad en ciudad, al girar una esquina o cruzar un paso de cebra.
Pero lo de la capital francesa no solo es producto de mi imaginación, aquí dejo la prueba gráfica. Sí, a veces me dejo llevar demasiado por mis sensaciones, pero en este caso hay algo más, algo que esta afuera y no solo dentro de mi cabeza. Podría continuar con muchas otras fotos, pero creo que como muestra será suficiente. Como muestra de que también me gusta habitar esta dimensión, de vez en cuando.





9.12.04

Insomnio

la nuit

Son las tres de la mañana, me cansé de dar vueltas. Las nubes tiñen de rojo intenso el cielo que puedo ver desde mi habitación, el cielo del patio interior, de paredes blancas, ropa tendida y enormes chimeneas. En cambio desde el otro lado del piso, desde la ventana grande de simbólico balcón, el cielo es naranja, porque así lo han decidido las farolas de la calle. Rojo, naranja, el blanco de la pantalla, de las paredes, de la luna que no alcanzo a ver. En esta noche, parece que no queda lugar para un poquito de oscuridad.

3.12.04

Encargo

Zaragoza ponte guapa (más si cabe) que esta noche salimos, y quiero vestirme con la luz amarilla de tus farolas, recorrer las calles estrechas de adoquines dorados (así los veo cuando sueño) para llegar hasta el río, y allí volver a enamorarme del murmullo del agua.

Zaragoza ponte guapa (cuento con ello) que esta noche salimos y estamos de aniversario.

2.12.04

Cortinas

Es de noche, llueve, la lluvia resbala tras los cristales del autobús, el número cuarenta, primera vez que lo cojo, un clima ideal para no saber donde voy a bajarme. Efectivamente, pasa lo que tiene que pasar, no para donde imaginaba, para mucho más lejos, abre las puertas y me escupe al Paseo de la Independencia, repleto de luces, coches, semáforos, y gente corriendo en paraguas, gente previsora que lleva paraguas, no como yo, que no llevo y me acabo de quitar las gafas porque con tantas gotitas en los cristales apenas veo. Y todo se vuelve un poco borroso, hace tanto frío, intento caminar a paso rápido, casi me resbalo, así que respiro hondo, me relajo y sigo, paseando, tranquila, como en una dulce mañana de primavera. Algunas personas me miran, desde el interior de un bar, una portería, desde el interior de sus cabezas secas, protegidas, yo estoy tan mojada que no siento el agua. Meto el pie en un charco, casi hasta la rodilla, ya puedo ver mi casa, estoy muy cerca, y me río, me río sola, imaginando la cara que pondrás cuando me abras la puerta.