Zaragoza en blanco




26.10.04

Jueves noche

Hace unas semanas, concretamente el 14 de octubre, descubrí dos cosas nuevas para mí, La Campana de los Perdidos y el jazz manouche. Creo que fue una suerte encontrarlos de forma conjunta. Un sótano oscuro en forma de cueva y una música alegre, viva, chispeante, que rompía la oscuridad con dos guitarras y un contrabajo, unida a un tintineo de copas, murmullos y risas. La campana de los perdidos, me pareció un lugar especialmente cálido donde no cabe el silencio, pero a la vez ofrece a los músicos el más grande de los respetos, y si no el más grande, si el más satisfactorio, el disfrute total y desatado de la música que están interpretando.
Yo, que no dejo de ser una flipada de la vida, encuentro en Zaragoza parecidos a todo, y sobretodo a París, en algunos árboles, esquinas, fachadas, plazas, hay tantas tiendas con nombres franceses, tantos cafés, (si, eso ya lo dije). Así que poder escuchar a ese trío fantástico que formaron La fabrique a Swing, en un ambiente que nada tenía que envidiar al de Le Petit Journal de Montparnasse, y con músicos tan geniales y a la vez cercanos como Philippe Charlot, dispuestos a brindar con el personal mientras explican el origen de sus canciones, que puedo decir, transformó una simple noche de jueves en un derroche de emociones inesperado.
Los músicos como siempre se van, pero la Campana queda, no dudéis en visitarla...

la campana de los perdidos